jueves, 20 de septiembre de 2012

Reflexión como COACH


Mi proceso como coach fue una experiencia muy enriquecedora y gratificante ya que pude observar diferentes aspectos y situaciones que podrían ayudarme en mi vida personal. A esto me refiero con la organización y con el compromiso que debo de tener más fuerte en mi vida. Encontré que, ser coach, no es tan solo ayudar y guiar a tu coaching; sino que también te ayuda a ti mismo. Esto es lo más satisfactorio pues no había percibido ni vivido dicha experiencia.
Algo que encontré como beneficio fue la capacidad que tengo para establecer  una conexión y vínculo con la otra persona y enfocarme en los objetivos que se quieren obtener: las metas y logros de la otra persona. Asimismo, dichas metas, también las veo como mías ya que estoy involucrada en el proceso y puedo, de alguna u otra manera, ayudar a que esto se cumpla.
En un primer momento, me sentí con una responsabilidad muy grande que no sabía si quería cumplir o hacerme cargo; sin embargo, a medida que pasada el tiempo y sobre todo con este ejercicio de “La rueda de la vida” pude atribuirme cualidades y responsabilidades que me gustan y que también las veo como reto. De la misma manera, logré ser parte de la rueda de mi coaching. A esto me refiero que, si había cierta duda o dificultad que atravesaba, yo contaba con los recursos y herramientas para que saliera de esas dudas y avanzar.
Por último, es importante señalar que mi perspectiva de vida logró un cambio, no sé si grande, pero observar más allá de lo que siempre veo, darme la posibilidad de aprender a ayudar y ayudarme a mí misma con una misma situación y tener conciencia de los recursos personales que poseo para afrontar algún contexto.

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