Al realizar mi línea de tiempo y
plasmar todo lo que quería en un futuro es algo que nunca antes había
realizado. En definitiva, uno siempre se ilusiona, se proyecta y fantasea con
un futuro lleno de posibilidades; sin embargo, al contestar preguntas más
reales, contundentes y cercanas a lo que realmente quiero, me brindó la
oportunidad de verlo hecho. El verlo dibujado a lápiz en un simple hoja de
papel puede sonar algo no tan “serio” o formal; mas eso no fue lo que sentí y
pensé al verlo.
Cuando mi coach me hacía las
preguntas de lo que estaba haciendo en cada paso que daba, se ponía un poco más
intenso y emocionante. Al estar con mis ojos cerrados en todo el proceso de
responder las preguntas y proyectarme; yo sentía mucho entusiasmo, hasta movía
mis manos y sonreía. Esto solo demostró lo mucho que quiero obtener mi meta y
al mismo tiempo, entra un poco de temor. Lo último lo menciono, ya que, cuando
abrí mis ojos y vi todo tan estructurado y realizado ante mis ojos; entró en mí
algo de angustia por saber que todo se puede dar y que el tiempo pasará
volando. Asimismo, sentí presión porque, como no me gusta que algo no salga de
acuerdo a mis planes, el saber que ya sé qué hacer, cuándo y cómo; de cierta
manera me compromete a seguir esa línea.
Al realizar esta actividad, mi
coach y yo le dimos un buen tiempo; sin apresurarnos y ver cuánto nos faltaba.
La tranquilidad que se siente hacer esto y otorgarle la voluntad y ganas; en
definitiva, te ayuda y mucho, pues llegas a sentir compromiso y compenetración
con tu meta. Yo sentí que hubo un punto en el que ya me veía sentada en mi
escritorio, dirigiendo y trabajando con mis colegas en algún proyecto para la
empresa que quiero formar. Es así como llega a ser para mí, un motor. Las ganas
de querer tenerlo porque sabes que es algo tuyo y que surgirá de tu esfuerzo,
sirve de motivación para todos tus días. Digo esto puesto que, cada día es un
paso más en camino a esa meta. Cada tarea, actividad, reto y función que tenga
día a día estará detrás esta motivación que me permitirá no abandonar el
camino, no caer y sobre todo, no dejar que yo misma sabotee mis planes.

